Ayudémoslo*

Fue un día histórico. Y tuve la oportunidad de estar allí, a metros del primer papa latinoamericano, del primer papa argentino, del primer papa jesuita, del primer papa que se llama Francisco. Tanta peculiaridad potencia el significado que de por sí tiene la asunción del máximo pontífice de la Iglesia Católica.
La emoción es muy grande, pero no impide pensar en las esperanzas que encarna el nuevo pontífice
En varias ocasiones, en las más de tres horas que duró la ceremonia (y aún ahora) uno se dice que “parece mentira”. Pero es real.
Es pronto aún para adelantar contenidos concretos, pero muchos compartimos la idea de que el papa Francisco representa un cambio en la Iglesia Católica y que ya ha definido el rumbo a seguir.
“El carácter es destino”, decía Heráclito. Que los valores, los principios y las ideas de los hombres son su destino, sería una manera distinta de decir lo mismo. El camino elegido está orientado por la humildad, la caridad, la misericordia, el amor al prójimo y a la naturaleza, el desprecio por lo material, la sensibilidad ante la injusticia y la necesidad de predicar con ejemplo. No por casualidad eligió el Papa el nombre de San Francisco de Asís para su pontificado.
Me ilusiono con la idea de que con su papado, la Iglesia Católica, predicando con el ejemplo, vuelva a ser fuente fundamental de valores indispensables para la construcción de una humanidad más justa.
Sin cambios en la visión moral de los seres humanos, no sólo no avanzaremos, sino que es posible que retrocedamos. Ya lo estamos haciendo. Y las religiones (no sólo la Católica), si son capaces de corregir los errores del pasado y de encarar esta tarea con humildad y tolerancia, como dice el papa Francisco, pueden ser fuentes fundamentales en la tarea de elevación de la conciencia moral de la humanidad.
No es una tarea sencilla. Al contrario, es muy compleja, pero muchos creemos que Francisco dará pasos en ese sentido. Ayudémoslo.

*Publicado hoy en La Nación

Justicia social no es consumo

Nadie desconoce que la educación es un factor esencial de igualación de oportunidades y que es necesario realizar una verdadera “revolución educativa”. Pero ocurre que las condiciones iniciales de vida pueden limitar fuertemente la potencialidad de la educación como factor de igualación de oportunidades. Diversas investigaciones han demostrado que los niños provenientes de los hogares que sufren las manifestaciones más duras de la pobreza, pueden ver afectadas su capacidad de aprendizaje. Nos referimos al desarrollo de las funciones cognitivas o emocionales que se configuran en los primeros años de vida (por no decir en el primero). No sólo el hambre puede producir estos impactos. Las investigaciones aludidas prueban cómo, más allá de la alimentación, existen otras condiciones asociadas a la pobreza más dura, que afectan también las capacidades emocionales, cognitivas o intelectuales.

En esos casos la “revolución educativa” llega cuando el daño ya está hecho y puede ser insuficiente para igualar en oportunidades. Los programas compensatorios posteriores, no resultan muy eficaces y son mucho más costosos que los preventivos. Hay que hacer algo antes.

Ese programa preventivo era (y es) el PLAN CRIANZA. Uno de los tantos que los especialistas en políticas sociales, a los que les estoy infinitamente agradecido, elaboraron para las elecciones del 2011.
El Estado Nacional, las Provincias y los Municipios, comprometerían sus esfuerzos en la creación y multiplicación de instituciones que aseguraran a los chicos de estas franjas sociales, en los primeros años de la infancia, no sólo alimentos, sino atención médica, estímulos intelectuales y emocionales que neutralizaran efectos eventualmente irreversibles. El Estado debe ofrecer estas instituciones a cargo de especialistas en las distintas disciplinas, desde los primeros dias de vida hasta el ingreso al ciclo escolar. En fin, instituciones que, mientras exista la pobreza, realicen tareas para que ésta no impida que la educación cumpla su función igualadora de oportunidades.

Lamentablemente, las condiciones económicas condicionarían el ritmo de implementación del programa. Pero esta cuestión, junto con la educación (que no es sólo cuestión de presupuesto) debe ser prioridad.

Durante estos últimos casi diez años hemos contado, como nunca antes, con recursos públicos para encarar un ambicioso plan de esta naturaleza. No se lo hizo. Es cierto que se han tomado medidas sociales importantes. Pero ellas no eran excluyentes ni incompatibles con la aplicacion de programas como estos que, junto con la educación debieron ser prioridad. Ni lo uno ni lo otro lo fueron.

Siempre los recursos son limitados. No se puede atender todo simultáneamente. Por eso hay que establecer prioridades. Para no mencionar sino algunos ejemplos que con claridad aparecen como una defectuosa definición de prioridades: cuántos planes crianza se podrían haber creado con el dinero que nos costó el techo del estadio único de La Plata, cuántos con el dinero que insumió la construcción del estadio de básquet de Formosa, cuántos con los miles de millones de pesos que se gastaron en publicidad, cuántos con los miles de millones que se gastaron para que los bingos, los shoppings, los bancos, las piletas climatizas, los departamentos más caros de la Argentina, los casinos, pagaran electricidad barata. Y ¡cuánta gente solidaria hubiera aportado y trabajado en estas instituciones!

Creo que la preocupación por lo electoral los obnubiló y los ha llevado a una suerte de superficialización o simplificacion de la idea de igualdad, de justicia social o de distribución del ingreso. Suponen que la justicia social se agota en la capacidad de consumo de bienes no durables.

Está bien trabajar para facilitar el acceso a los bienes de consumo masivos (me refiero a aquellos de los cuales no dependen las posibilidades de realización de las personas), pero es imperdonable que no se hayan atendido cuestiones como éstas, que apuntan a modificar las condiciones más determinantes de la desigualdad de oportunidades. Es decir, que procuran facilitar el acceso a bienes que sin ser materiales, son fundamentales para la igualdad de oportunidades.

El electoralismo los obnubiló, y cuando esto ocurre, se atiende sólo a lo instantáneo. A lo que es apreciable de manera inmediata. Las políticas mas profundas en la lucha por la igualdad, no suelen ser, electoralmente, las mas rentables.

Un abrazo.
Ricardo.

Republicanizar la Justicia

Todos sabemos que las palabras sirven para revelar la realidad o para ocultarla. A veces olvidamos el poder que ejercen sobre nuestra conciencia y percepción de la realidad.

Leía hace poco  que el Presidente Rajoy, cuando puso en marcha el operativo de salvataje de los bancos, solicitó expresamente que no se usara esa palabra (salvataje), y que en cambio, se hablara de algo así como de “reestructuración del sistema financiero”.

Las palabras, dije, pueden ser utilizadas para “ocultar la realidad”, podría haber dicho “ocultar las intenciones”.

La presidenta ha manifestado que es necesario “democratizar la Justicia”. No se preocupen: no voy a hablar de teoría politica ni teorizar sobre el uso orweliano del lenguaje. Solo quiero hacer unas reflexiones acerca de sus dichos.

Según la Presidenta la justicia no es democrática. No se bien que quiso decir. Afirmar que las leyes y la constitución deben ser democráticas posee un significado más transparente. No ocurre lo mismo con la expresión “democratizar la Justicia”.  La presidenta debería precisar el sentido de sus dichos.

La Justicia debe aplicar la Constitución y la ley. Ambas sancionadas por los representantes del pueblo (democráticamente elegidos). Por otra parte debería recordar que son esos mismos representantes (democráticamente elegidos) quienes designan los jueces.

No se si la presidenta se refiere a que deberían ser los ciudadanos los que a través de su voto decidan quiénes son los que mas conocen y mejor aplicarán las leyes. No lo creo.

Si la presidenta quiso decir que en la Justicia existen hombres o mujeres corruptos, debió usar este lenguaje y no el engañoso “democratizar la justicia”.

Si efectivamente es la supuesta corrupción la que le preocupa, y tiene la convicción de su existencia, debería brindar las pruebas y formular la denuncia ante las diversas instancias institucionales. En efecto, nuestro régimen constitucional prevé los mecanismos para desplazar a los magistrados indecentes. Si realmente esta preocupada por el comportamiento judicial, debería procurar fortalecer  las instancias de control sobre el Poder Judicial. La oposición ha hecho uso de ellas en varias ocasiones, en particular del Consejo de la Magistratura y lamentablemente el oficialismo ha obstaculizado su funcionamiento. Ha impedido que se pongan en marcha los procedimientos legales para realizar las actuaciones necesarias a los fines de determinar si corresponde o no el desplazamiento.

En la Justicia, como en cualquier poder del Estado, puede existir la corrupción, y contra ella debemos luchar con todas nuestras fuerzas. El radicalismo es el primero en esa batalla. Para ello hay que fortalecer las instituciones constitucionales consagradas para controlar la legalidad de los actos de Poder Judicial. Cosa en la que no parece estar muy empeñado el oficialismo.

Eso sería “republicanizar la Justicia”.

Hay muchas cosas más que se podrían decir. Permítanme agregar una: la Presidenta parece olvidar que la Constitución no debe ser violada. Ni por los jueces  ni por las leyes.

Se equivoca la presidenta si cree que  las leyes, por ser sancionadas por los representantes del pueblo, nunca pueden ser inconstitucionales. Y se equivoca si cree que las leyes inconstitucionales deben ser convalidadas por la Justicia.

Parece mentira que tengamos que decir estas cosas, ¿no?.

A recuperar fuerzas.

Felices fiestas a todos. A recuperar fuerzas entre el 25 y el 1ro. para continuar la tarea militante.

De la política depende la justicia de la sociedad. Tenemos que ser conscientes de la responsabilidad que tenemos.

Sé que son tiempos de apatía y escepticismo. Sé que muchas veces sentimos que no podemos avanzar, que incluso hasta retrocedemos. La misma sensación debieron experimentar quienes en otros tiempos, luchaban por el reconocimiento de muchos de los derechos de los que hoy disfrutamos.

Recordemos que hasta hace no tanto no estaba prohibida  la esclavitud ni el trabajo infantil, ni la ley prohibía  la desigualdad de los géneros  ni los trabajadores podían organizarse para defender sus derechos, ni existía la limitación horaria en el trabajo, ni la jubilación, ni las vacaciones, ni el derecho a elegir y ser elegidos, ni los limites a los poderes de los gobernantes: ellos podían a voluntad quitarnos la vida y  la libertad.

Algunos actúan como si estas cosas siempre hubieran existido. Pues no es así. Son conquistas (que hay que extender, pues de hecho todavía son privilegios), fueron resultado de largas luchas de quienes soñaban con sociedades mas justas. Luchas que exigieron sacrificios supremos. Detrás de cada una de ellas hay miles de vidas y libertades perdidas. Muchos de esos luchadores no solo no vieron materializados sus sueños, sino que además sabían que no vivirían para verlos. ¡Cuánta grandeza moral!   Esta es la grandeza de la política  la lucha a pesar de las incertezas, y a veces de las certezas de que no alcanzarán nuestras vidas para realizar la justicia.

Sigamos pues luchando a pesar de todo. Martin Luther King, y muchos antes que él, no vieron a Barack Obama presidente,  pero fueron ellos quienes hicieron posible que eso ocurriera. De la misma manera,nuestra lucha, muchos menos sacrificada que la de ellos, tal vez no hoy, pero rendirá sus frutos.

Un abrazo fuerte y militante.

Trata de personas: debate impostergable

A cualquiera de nosotros nos resulta hasta impensable la situación de pasar al lado de una persona a quien están torturando y no hacer nada; o que nuestro hijo se inicie sexualmente pagando a un secuestrador para que le permita abusar de su víctima; o vestirnos con prendas confeccionadas por esclavos o servir en nuestras mesas comida teñida con sangre y muerte de niños. Sin embargo, aunque impensables, estas situaciones son parte de nuestra realidad y hasta el momento, aunque cueste admitirlo, poco hemos hecho y poco hacemos para modificarla. Y no refiero exclusivamente al hacer legislativo sino al hacer de toda una sociedad que condena la trata de personas desde la palabra pero la consiente y favorece desde la acción, la ceguera y la desinformación.

Si de verdad queremos combatir la trata de personas, lo primero que debemos hacer es asumir el desinterés ante un tema tan cercano y que nuestra mirada esquiva presenta como lejano.

Hoy, el fallo de tres jueces tucumanos impone la urgencia y la obligación de considerar un tema que esta Cámara viene considerando y analizando desde hace años y que incluso aprobó con el voto de la mayoría desoyendo los reclamos y la opinión de expertos que alertaban y anunciaban que la ley que se sancionaba no era buena y como toda ley mala terminaría siendo inútil. Lamentablemente ya finalizaron su mandato la diputada Gil Lozano, la diputada Elisa Carca, la diputada Silvia Storni, diputadas que se retiraron llorando de este recinto ante la inquebrantable decisión del oficialismo de “no aceptar modificaciones”

Pero está bien que se revean las conductas, está bien que el oficialismo modifique su postura y la Presidenta convoque a extraordinarias para considerar este y otros temas, lo que está mal es que hayamos esperado tanto, que reaccionemos ante un fallo judicial que consideramos injusto y no ante la desaparición, ante la tortura, ante el sometimiento de miles y miles de Maritas Verón que no se encuentran sólo en los mal llamados prostíbulos sino también en talleres clandestinos, en granjas o en obras en construcción.

Si de verdad queremos combatir la trata de personas debemos asumir que como sociedad llevamos años aceptando y conviviendo con un mundo de violencia y sometimiento al que miramos sólo de a ratos, quizá para que nuestra conciencia nos permita convivir con nosotros mismos.

Vamos a dar el debate que ya es impostergable, como quisimos hacerlo desde el primer día, con la mejor disposición para hacer realidad una ley que resulta indispensable.

Con mi equipo de colaboradores, agradeciendo especialmente el trabajo de Mónica Ibarretche, preparamos un INFORME SOBRE TRATA DE PERSONAS, para entender juntos de que estamos hablando y lo trascendente del debate que estamos dando.

El ejercicio libre de la prensa

La denuncia penal a periodistas siempre es reprobable. El remedio que se busca ante la supuesta falta de veracidad en la información o agravio en la opinión, puede resultar peor que la enfermedad, y abre la puerta a la penalización de la prensa, limitando con ello la libertad de la misma.
A fuer de ser sinceros, no podemos dejar de asociar lo ocurrido con la denuncia efectuada por Clarin, a la complejidad en la que se está desenvolviendo la tarea periodística en nuestro país: sería hipócrita reaccionar ante la denuncia en cuestión como si fuera el único hecho que puede afectar negativamente a la prensa.
En los últimos años, el oficialismo ha usado el poder estatal para promover campañas de desprestigio a periodistas y, desde los medios públicos, se ha hostigado a los que -en el ejercicio de la libertad de prensa- expresan opiniones contrarias al relato oficial. Incluso, alentado desde el oficialismo, se ha llegado a realizar un juicio popular a determinados periodistas.
Actitudes como estas, son aun mas reprobables que las que parten de los sectores privados, porque es el Estado el que debe garantizar la libertad de expresión.
Este mensaje es de repudio, pero también es un llamado a defender el periodismo responsable y profesional, y a terminar con las prácticas que empezaron a imponerse después de la ruptura de las más que amistosas relaciones entre Gobierno y el Grupo Clarín.
Cuando el periodista se asume como soldado de una u otra postura sacrifica la búsqueda de la verdad en nombre de la necesidad de convencer a la sociedad bajando línea; perjudica el derecho a la información, indispensable para la vida en democracia, renunciando a su responsabilidad en el ejercicio de la tarea,
Siempre cito una frase de Albert Camus que me parece apropiada para el momento que estamos viviendo: “Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala”

Buenos Aires y el Consejo de la Magistratura.

He recorrido varios pueblos y ciudades bonaerenses, y la dirigencia y militancia local me decía que advertían con preocupación que gran parte de la sociedad ignora lo que está ocurriendo en la provincia de Buenos Aires con el Consejo de la Magistratura. Que era necesario realizar un gran esfuerzo militante para difundirlo.

Por ello les pido que hagan conocer por las redes que el oficialismo está por sancionar una ley que modifica la actual integración del Consejo de la Magistratura. En otras términos, están haciendo en la provincia de Buenos Aires lo mismo que hicieron en el orden nacional. Es más, diría que la reforma que intentan en la provincia es aún peor que la nacional.

En pocas palabras desequilibran a favor del oficialismo la integración del Consejo de la Magistratura. El desequilibrio, es aún  es mayor que el existente en el orden nacional.Tengamos presente que del Consejo de la Magistratura depende en gran medida la independencia del Poder Judicial. Y que de la independencia del Poder Judicial depende, entre otras cosas, que se pueda controlar a los funcionarios que realizan actos ilegales en la gestión.

Pues bien, de aprobarse este proyecto – que ya tiene media sanción- se generarán condiciones para que el Poder Judicial y el Poder Ejecutivo actúen como ámbitos de protección recíproca. Es decir, para que la Justicia proteja a los funcionarios indecentes y el Ejecutivo hago lo mismo con los miembros indecentes del Poder Judicial.Si la sociedad no reacciona, se sentirán electoralmente indemnes y aprobarán este proyecto e insistirán con cosas como estas. Si la sociedad no es sensible a estas cuestiones, no es mucho lo que podemos hacer desde los partidos de la oposición. Pero para que la sociedad pueda reprochar estos comportamientos y evitarlos, es necesario difundirlos. Por favor, utilicemos las redes para ello.
Un abrazo. Ricardo.

¿Cómo cobran nuestros jubilados?

Best Way To Get Your Ex Back Through Texting ight=”266″ />El Defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, estima que pudieron haberse actualizado los montos jubilatorios de manera tal que se haya perjudicado a los pasivos en el haber percibido.

Por tal motivo, junto a los Diputados Nacionales de la Unión Cívica Radical Ricardo Gil Lavedra, Miguel Bazze y Juan Pedro Tunessi presentamos el pasado 8 de noviembre un pedido para que el Poder Ejecutivo informe cuál es el índice que se utilizó para determinar la movilidad de los haberes jubilatorios y solicitando que las variables aplicadas se publiquen en la página web de ANSeS.

Pobres jubilados si les han estado calculando los haberes como calculan la inflación.

Haciendo click acá, accedé al proyecto que presentamos.

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¿Un estadista, leal y progresista?

La semana pasada hice algunas declaraciones sobre las movilizaciones cívicas del 8N. Consultado acerca de si esperaba cambios en el oficialismo, dije, entre otras cosas, que presumía “que iba a cambiar la opinión  de muchos oficialistas respecto de Scioli”. Agregué que a partir del 8N “empezarían a verlo como el más leal, el mejor estadista y el más comprometido con el modelo”.

Precisando un poco mas la declaración, dije “que muchos de los que descontaban que el espacio de la centro derecha sería ocupado por el PRO, podrían sorprenderse al ver al Frente para la Victoria disputar por esa misma franja ideológica”.

Algunos amigos de las redes sociales me han  pedido que amplíe un poco lo dicho. Por eso escribo este post.

Ya en la Convención Nacional de fines de Diciembre del 2011 afirmé que una de las responsabilidades que teníamos era caracterizar adecuadamente al oficialismo. Que si la sociedad asociaba esta gestión a lo que vagamente llamamos progresismo, sería éste (el progresismo) el que pagaría los platos rotos.

En otras palabras, la sociedad le pasaría la factura, no sólo al oficialismo  sino al conjunto de fuerzas políticas que adhieren a concepciones progresistas. Que las ideas progresistas (entre otras, la de que la política o el Estado debe involucrarse en la organización de la sociedad, sobre todo en aquellos aspectos de los que depende la calidad de vida de sus miembros) sufrirían un grave descrédito o juicio negativo.

Decía a continuación, que si no teníamos éxito en esta tarea, la salida o alternativa al actual oficialismo, sería una fuerza noventista, neoliberal o promercado. Es decir, podría instalarse otra vez en la sociedad la idea de que la política o el Estado son parte del problema; que hay que dejar que la iniciativa privada y el mercado logren la mayor autonomía posible de la política.

Por supuesto, para nosotros, esto sería dañino para el país. No quiero extenderme sobre el tema. Digamos sólo que no somos de los que creemos que el mercado por sí sólo resuelve los problemas. Tampoco el Estado por sí solo. Se necesita a éste último actuando con el anterior, cumpliendo una función reguladora y orientadora. Para lo cual, dicho sea de paso, se requiere un Estado inteligente. Cosa de la que se “olvidó” el oficialismo (en otra ocasión hablaremos de esto último)

Volviendo al tema del 8N y Scioli, en aquella Convención dije, además, que seguramente la mayoría pensaba que la fuerza noventista o promercado que podría competir en el 2015, sería el PRO; pero advertía también que no era descabellado pensar que ese mismo espacio ideológico fuera ocupado por el FpV. Que podía producirse en el oficialismo una mutación como la que se produjo después de los 90. Aunque en este caso, de signo inverso.

Pues bien, tal vez después de estas aclaraciones adquiera mayor precisión la declaración sobre el 8N: o bien porque consideran difícil lograr la “rere” (aunque no van a bajar los brazos ennsu pretensión y nosotros no debemos hacerlo en trabajar oara evitarla) o bien porque consideran que la Presidenta ya no asegura un buen resultado electoral, es posible que empiecen a iniciar acciones de acercamiento y reconciliación con Scioli. Empezarán a verlo, dije, “como el más leal, el mejor gobernador, el mejor estadista, el más comprometido con el modelo”.

Ocurre que para el oficialismo, Scioli puede transformarse en la alternativa que les ofrece más garantías electorales.Claro que ello, como dije en la Convención,  significará poner en marcha una estrategia de mutación ideológica. Obviamente, Scioli es  una expresión mas próxima a la restauración noventista   (aunque nunca nada es igual)  que a lo que llaman la “profundización del modelo”. Por supuesto, procurarán disimular la reconversión con el relato adecuado. Pero, mas allá de los discursos, de ser así, el FPV se desplazaría hacia posiciones mas ubicadas a la derecha del espectro ideológico.

Las tareas pendientes.

El denominador común de la multitud de ciudadanos que se reunieron en las calles de todo el país, a mi juicio, radica en el clamor por el pleno funcionamiento de la República y sus instituciones. Todos los reclamos están vinculados a esta falta de sustancia republicana en una democracia que pretende ser reducida sólo al hecho de votar y donde se debilitaron todas las instancias de participación y control, además de la independencia de los poderes. Y tampoco podemos desconocer el fastidio por la actitud de un gobierno que vive retando y descalificando a los que reclaman o exponen disidencias, aunque sean parciales.

Dadas las características del oficialismo, y luego de escuchar ala Presidente este mediodía, no soy muy optimista en que el gobierno haga la lectura adecuada de la manifestación y, al menos, cambie en lo que tiene que ver con el respecto a las instituciones, ala República y sus valores esenciales. Para hacer esto no se necesitan inversiones, ni crecimiento económico, ni altos precios de los commodities; alcanza con la convicción republicana.

Ojalá el Gobierno se disponga, además, a producir los cambios necesarios para detener la inflación, alentar la inversión y el empleo y mejorar la seguridad y la educación.

Sinceramente, creo que -ante el evidente rechazo a la rereelección, que además se ha expresado en el Congreso Nacional- lo único que el gobierno va a cambiar es su opinión sobre Daniel Scioli, a quién seguramente van a promocionar como un estadista y un progresista, en la necesidad de un candidato para el 2015, aunque sea una salida electoral que contradiga el relato de “izquierda” oficial.

Por nuestra parte, entendemos que en las movilizaciones hay un mensaje hacia la oposición: nuestro compromiso es trabajar para construir una alternativa política democrática y republicana capaz de reemplazar al gobierno con un sentido de superación, no para volver a los 90 ni para repetir los errores del presente sino para construirla Argentina moderna y solidaria que nos merecemos, y que sea capaz de superar la lógica del todo o nada, que fractura a los pueblos y termina, aunque en el discurso se diga lo contrario, debilitando la capacidad de decisión nacional.